30 DE SEPTIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DE LA TRADUCCIÓN

30 DE SEPTIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DE LA TRADUCCIÓN

San Jerónimo escribiendo, Caravaggio, 1605

San Jerónimo escribiendo, Caravaggio, 1605

Este 30 de septiembre los traductores e intérpretes celebramos el Día Internacional de la Traducción, como estableció en 1991 la Federación Internacional de Traductores. Con esta celebración la Federación Internacional de Traductores quiere mostrar la solidaridad entre la comunidad de traductores en todo el mundo, su esfuerzo por promover la profesión de traductor en los diferentes países, y, al mismo tiempo, manifestar el orgullo de una profesión que se está convirtiendo cada vez más en esencial en esta era de progresiva globalización.

El origen:

La fecha del 30 de septiembre se corresponde con el día de la muerte de Eusebio Hierónimo de Estridón, Jerónimo de Estridón o san Jerónimo para católicos y ortodoxos (Estridón, Dalmacia, c. 340– Belén, 30 de septiembre de 420). Pero ¿quién era Jerónimo de Estridón y por qué se eligió este día como el Día Internacional de la Traducción? Pues fue nada más y nada menos que el traductor de la Biblia del griego y el hebreo al latín, la conocida como la Vulgata (de vulgata editio, “edición para el pueblo”). Esta obra suya se convirtió en el libro más leído de la humanidad y fue el texto bíblico “oficial” de la Iglesia Católica hasta la publicación de la Neovulgata en 1979.

San Jerónimo en su gabinete, Alberto Durero, 1514

San Jerónimo en su gabinete, Alberto Durero, 1514

Jerónimo de Estridón estudió latín en Roma bajo la dirección de Elio Donato, el gramático en lengua latina más grande de su tiempo, llegándose a convertir en un gran latinista en una época en la que eso implicaba dominar el griego. En el Concilio de Roma del año 382, el papa San Dámaso I le pidió redactar una nueva traducción de la Biblia que incluyera el Antiguo y el Nuevo Testamento. Comenzó entonces su traducción corrigiendo la versión latina existente del Nuevo Testamento. Aproximadamente ocho años más tarde empezó a traducir el Antiguo Testamento, que, obviamente, estaba escrito en hebreo. Aunque en esa época sabía algo de ese idioma, decidió mudarse a Belén para perfeccionar sus conocimientos de esta lengua semítica. Esto, como indica la intérprete Victoria Massa de Bullit, le generó no pocas críticas de sus coetáneos “…por traducir la Biblia a partir de la versión en hebreo, pero San Jerónimo consideraba que debía acudir al texto original y traducirlo y, de hecho, detectó una serie de errores en las versiones de la Biblia que circulaban en su tiempo”. Finalizó su trabajo de traducción en el año 405, veintitrés años después de su inicio.

Jerónimo de Estridón es quizás el primer traductor de la historia que comprendió, como señala de nuevo Victoria Massa, que para traducir un texto era necesario “…irse a vivir al país donde se hablaba esa lengua para poder entender mejor el mensaje que debía traducir. No se trataba, simplemente, de reemplazar una palabra en hebreo por su equivalente en latín, sino que era necesario comprender el sentido, la cohesión del texto y la intención del autor”. Ahí radica su gran importancia. De hecho, hoy en día la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencia (AIIC) con sede en Ginebra, defiende la formación de los intérpretes profesionales en la cultura y el espíritu de cada una de las lenguas que habrán de interpretar, para lo que se sugiere que los futuros intérpretes pasen al menos un semestre estudiando en una universidad en la que se impartan estudios en dichas lenguas extranjeras.

El Rostro cambiante de la traducción e interpretación, lema del Día Internacional de la Traducción 2015

El Rostro cambiante de la traducción e interpretación, lema del Día Internacional de la Traducción 2015

The Changing Face of Translation and Interpreting:

El tema elegido este 2015 por la Federación Internacional de Traductores para el Día Internacional de la Traducción es The Changing Face of Translation and Interpreting (El Rostro Cambiante de la Traducción e Interpretación) queriendo con ello destacar el carácter dinámico de nuestra profesión. La comunicación eficaz y la comprensión entre las culturas se han mantenido gracias a los traductores e intérpretes a través del tiempo, sólo han cambiado las herramientas pasando de las plumas estilográficas a las máquinas de escribir y a los sistemas de reconocimiento de voz; de las fichas a los diccionarios electrónicos y a Internet, la autopista de la información; del sistema simultáneo Filene – Finlay usada en juicios de Nuremberg a las videoconferencias y la interpretación a distancia. La irrupción de las nuevas tecnologías en nuestra profesión ha sido rompedora y presenta nuevos retos, al tiempo que oportunidades hasta ahora inimaginables.

El Siestema Filene-Finlay de IBM, parte imprescindible de la historia de la interpretación simultánea

El Siestema Filene-Finlay de IBM, parte imprescindible de la historia de la interpretación simultánea

La velocidad, el coste económico y el volumen son algunas de las variables afectadas, pero de ninguna manera las únicas. Aunque en el fondo, nuestro trabajo sigue siendo el mismo. La tarea de traductores e intérpretes no ha cambiado desde los tiempos de San Jerónimo: posibilitar la comunicación. La calidad sigue siendo la clave y depende de la capacidad y experiencia del traductor o del intérprete. Los traductores aún tienen que trabajar artesanalmente cada texto. Los clientes aún necesitan informar claramente  a los traductores o intérpretes sobre sus necesidades. Y, siempre, los traductores tienen que estar al día mediante una formación profesional continua que incluye, como no, el aprendizaje de las nuevas tecnologías.

El duro oficio de traductor

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