EL QUIJOTE DE TRAPIELLO O COMO “TRADUCIR” EL ESPAÑOL DEL SIGLO XVII AL ESPAÑOL MODERNO

EL QUIJOTE DE TRAPIELLO O COMO “TRADUCIR” EL ESPAÑOL DEL SIGLO XVII AL ESPAÑOL MODERNO

Andrés Trapiello y su "traducción" del Quijote

Andrés Trapiello y su “traducción” del Quijote

¿Qué significa la palabra “traducir”? Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el verbo “traducir” deriva del latín traducĕre, hacer pasar de un lugar a otro, y tiene en nuestro idioma estas tres acepciones:

  1. Expresar en una lengua lo que está escrito o se ha expresado antes en otra. Esto es, obviamente, bien conocido por todos nosotros al ser el objeto de nuestra profesión.
  2. Convertir, mudar, trocar.
  3. Explicar, interpretar.

Estos dos últimos significados parecen ajustarse a lo que el escritor Andrés Trapiello (Manzaneda de Torío,  León, 1953) ha hecho con “Don Quijote de la Mancha”, la obra cumbre de la literatura española escrita por Miguel de Cervantes en el año 1605. Aunque, también nos ocurre al leer la literatura escrita en siglos pasados que nos parece que está escrita en una lengua diferente a la nuestra actual. Y, si no, aquí tenéis a modo de muestra este párrafo del propio Quijote: «el resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino». Debo confesar que me cuesta entenderlo, casi tanto como si estuviera escrito en otro idioma. Veamos como lo ha traducido Trapiello: «el resto de ella lo concluían un sayo de velarte negro y, para las fiestas, calzas de terciopelo con sus pantuflos a juego, honrándose entre semana con un traje pardo de lo más fino».

"El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha" (1605)

Primera edición de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” (1605)

Como indica el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa en el prólogo de la traducción de Trapiello, “la obra de Cervantes se ha rejuvenecido y actualizado, poniéndose al alcance de muchos lectores a los que el esfuerzo de consultar las eruditas notas a pie de página o los vocabularios antiguos, disuadían de leer la novela de Cervantes de principio a fin”. De hecho, como explican al periódico “ABC” desde la editorial Destino, muchos lectores, “renuncian a leer la obra cumbre de las letras españolas y una de las más importantes de la literatura mundial porque el texto, en el castellano que se hablaba hace 410 años, les resulta demasiado difícil”. Añade Vargas Llosa que gracias al trabajo de  Trapiello “podrán hacerlo, disfrutar de ella y, acaso, sentirse incitados a enfrentarse, con mejores armas intelectuales, al texto original”. Opinión esta con la que coincidía el escritor donostiarra Fernando Aramburu en un artículo publicado en el diario “El País”: “La “traducción” del clásico puede servir para que muchas más personas puedan disfrutarlo”.

El escritor Fernando Aramburu

El escritor Fernando Aramburu

En ese mismo artículo, Aramburu rememora sus años de bachillerato y como fue incapaz de  terminar el Quijote. “No pude. No entendí nada. Estuve ojeándolo en mi casa con viva sensación de fracaso. Les tomé fila al protagonista, al autor, al libro de letra apretada, al que lo escribió y al que lo mandó leer”. Y, desde su óptica de profesor de Literatura sigue considerando “que el libro de Cervantes, entonces como ahora, es un monte demasiado escarpado para que lo suba cualquiera, tanto da si dentro o fuera de los márgenes de la infancia”. Como único reproche a Andrés Trapiello señala “que no hubiese nacido unas décadas antes de cuando lo parió su madre, de modo que su adaptación del Quijote al entendimiento de los actuales inexpertos me hubiese alcanzado con ocasión de mi primera lectura del libro, y aun después, cuando, siendo profesor, me habría venido de perlas su trabajo para introducirles el gusanillo de la lectura a mis alumnos”.

“Opino que su llamada “traducción” del Quijote a la lengua española moderna en modo alguno suplanta la versión original (que tampoco, empezando por la puntuación, es exactamente la que hemos venido leyendo los amantes de la novela). No es el de Trapiello un Quijote para lectores perezosos de consultar el diccionario o las copiosas notas explicativas, sino un acercamiento de estimable valor didáctico, por tanto una acertada y seductora invitación dirigida a tantas personas que han sentido alguna vez la frustración de no disfrutar con el Quijote o que se animarían a leerlo si supiesen de antemano que lo iban a entender. Nada obsta para que, subida con ayuda la mitad del monte, completen algún día la escalada por su cuenta”, concluye Fernando Aramburu. “No andan los índices de lectura en España como para menospreciar la aportación de Trapiello ni la de ningún otro que con altura de miras haga apetecible a los demás el trato con los libros”.

Don Quijote y su fiel escudero, Sancho Panza

Don Quijote y su fiel escudero, Sancho Panza

Andrés Trapiello es un experto cervantista, autor, entre otras, del ensayo “Las vidas de Miguel de Cervantes”, “Al morir Don Quijote” y “El final de Sancho Panza y otras suertes”. Es, asimismo, Premio Nadal (2003) y Premio Nacional de la Crítica (1993).

 

FUENTES: El País, ABCWikipedia

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