La perfección en las traducciones

La perfección en las traducciones

Interesante artículo de ElPais que reproducimos para vuestra curiosidad.

Lleva toda su vida sembrando, en el sentido literal y figurado del verbo. Ahora, a sus 35 años, está preparada para cosechar. Inmaculada Serón nació en Alhaurín el Grande (Málaga), en una familia de agricultores en la que todos tenían que colaborar. Alternó sus estudios de Traducción e Interpretación de inglés, francés y árabe en la Universidad de Málagacon las naranjas, las alcachofas o los albaricoques de La Indiana, la finca familiar. Un trabajo que se hizo más duro después de que su padre muriera, cuando ella tenía 17 años, pero que ha dado buenos frutos académicos. El mejor de ellos, de momento, es una traducción inédita de Hamlet del puño y letra del poeta León Felipe (Tábara, Zamora, 1884-Ciudad de México, 1968).

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Inmaculada Serón

Esta versión de la tragedia deShakespeare se creía perdida porque el poeta destruyó “todo lo que de su obra encontró a mano” —en palabras de su albacea, Alejandro Finisterre— cuando falleció su mujer, Berta Gamboa, en 1957. Mientras sorbe su té negro con leche, Serón cuenta que fue un artículo publicado en prensa por el albacea lo que despertó su curiosidad. “Finisterre mencionaba que en los años ochenta se había encontrado en Argentina con el Hamlet del poeta; así que empecé a rastrear los catálogos bibliográficos latinoamericanos sin éxito. Solo me quedaba buscar en el legado que Finisterre vendió al Ayuntamiento de Zamora en 2002. El original estaba catalogado como manuscrito de una traducción de Shakespeare. Encontrarlo, contemplar su enrevesada caligrafía, llena de tachaduras, y comprobar que se conserva íntegro fue muy emocionante”, explica esta concienzuda investigadora que desde 2009 es profesora de Traducción Especializada en la Universidad Pablo de Olavide (UPO), en la periferia de Sevilla. Su próxima meta es publicar su hallazgo y ya está buscando editorial.

“Encontrar el manuscrito de León Felipe, contemplar su enrevesada caligrafía, llena de tachaduras, y comprobar que se conserva íntegro fue muy emocionante”

Serón, que transmite fragilidad aunque su determinación la hace fuerte, está encantada con que la entrevista sea en el casco histórico de la ciudad. “Desde que estoy en la Pablo de Olavide no he venido al centro más que una vez. Ese afán que tengo por la perfección me roba todo el tiempo. Le he dedicado seis años a la tesis. La leí a finales de 2012 y de no ser porque la universidad te fija una fecha, todavía estaría con ella”. Aunque su tesis es un análisis sobre las traducciones al español de la obra de Shakespeare Twelfh nightrealizadas entre 1873 y 2005 (así fue como se encontró con León Felipe, que tiene una versión de esta pieza titulada No es cordero… que es cordera, publicada antes de su crisis destructiva), Serón no se había dedicado antes a la traducción literaria, sino a la financiera, en la que es una reputada especialista. Acaba de firmar con el Banco Central Europeo y ha trabajado, entre otras muchas, para compañías internacionales como Morgan Stanley.

“Mi primer trabajo de traductora fueron unas prácticas en 2001 en el Parlamento Europeo, en Luxemburgo. Yo acababa de terminar la carrera y aquel mundo no me interesó. Son unos privilegiados que viven en una burbuja y yo quería saber cómo era el mundo real de los traductores”, recuerda, rechazando unas pastas que han servido con el té. Y bien que se enteró cobrando 500 euros como profesora asociada en la UPO. Ahora, Serón ha vuelto a poner los pies en la tierra, como cuando recogía naranjas siendo una niña: “Todo lo he pagado de mi bolsillo y a Zamora fui aprovechando una semana de vacaciones”.

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