Ser o no ser: las traducciones de Shakespeare al español

Ser o no ser: las traducciones de Shakespeare al español

Un incansable cronista que recogió las historias de su época. William Shakespeare creó un universo con sus 37 obras de teatro y más de 150 sonetos con relatos vitales que dejan con los pelos de punta. “El Dios mortal”, lo llamó el crítico estadounidense Harold Bloom, quien se rinde ante el autor de piezas como Macbeth, Hamlet y La comedia de los errores.

La posteridad del dramaturgo inglés de origen plebeyo comienza en el siglo XVI y se extiende hasta nuestros días. Lo demuestran las actividades que conmemoran desde la semana pasada los 450 años desde que naciera el 23 de abril de 1564, en Stratford-upon-Avon, Reino Unido.

La compañía de teatro The Globe visitará 205 países para representar Hamlet. La obra se presentó recién en Bulgaria y esta semana lo hará en Holanda. El 14 de noviembre será el turno de Chile. El lugar aún no está confirmado, pero lo más probable es que tenga funciones en el GAM.

La vigencia de Shakespeare en la literatura es sinónimo de nuevas ediciones. Sus Obras completas acaban de llegar al país en cinco tomos por editorial DeBolsillo, a cargo del editor español Andreu Jaume, quien seleccionó más de 20 traducciones de escritores hispanoamericanos. Entre ellos están los trabajos de Tomás Segovia, Edmundo Paz Soldán, Elvio E. Gandolfo y José María Valverde.

Originalmente escritas en inglés isabelino, las obras de Shakespeare plantean un dilema eterno: ¿Son traducibles al español? El poeta Nicanor Parra, quien hizo su versión del Rey Lear, titulándola Lear Rey & Mendigo (2004), sostiene que no se puede traducir y propone “una reescritura”: crear, finalmente, otra obra. “Nicanor se jugaba la vida en cada matiz, que miraba y remiraba todo varias veces”, recuerda Alejandro Zambra, quien trabajó la edición de Rey Lear con Parra. El premio Cervantes firmó el libro dejando de lado la autoría de Shakespeare. Hamlet ha sido otra de las obsesiones del autor de los antipoemas.

“Es muy interesante la propuesta de Parra, pues implica asumir que Shakespeare sólo puede ser traducido por poetas. Y algo de eso hay”, dice el editor Andreu Jaume y cree que el Rey Lear de Parra “es la mejor versión que se ha hecho en español”.

Andreu Jaume seleccionó los textos para las Obras completas bajo dos criterios: traducciones realizadas luego de la segunda mitad del siglo XX y que se respetara la diferencia entre verso y prosa. Son más de cuatro mil páginas de Shakespeare que reúnen sus comedias, tragedias, dramas históricos, romances y poesía.

Contra la lengua

Ser o no ser: Shakespeare al español. Latinoamérica ha recibido históricamente las traducciones hechas en España, donde el Instituto Shakespeare mantiene una cantera de traductores, cuyas ediciones han salido por sellos como Austral y Cátedra.

En Chile, Pablo Neruda tradujo Romeo y Julieta en 1964 para editorial Losada, cuando se cumplían 400 años del nacimiento del creador inglés.

La posta entre poetas ahora suma al premio nacional Raúl Zurita, quien en mayo publicará su traducción de Hamlet por ediciones Tácitas. A su vez, Editorial Universitaria reeditará las versiones de Juan Cariola de Otelo, Hamlet y Romeo y Julieta. “Sin duda, las versiones de Juan Cariola son un referente”, dice Rodrigo Rojas, a cargo del seminario sobre Shakespeare que se imparte en la Universidad Diego Portales.

Zurita tiene una teoría: “Ante Hamlet hay dos opciones: o te pasas 40 años en las primeras dos líneas o la haces en dos semanas. Yo no me demoré dos semanas, pero no mucho más de dos meses”, cuenta.

El autor de Purgatorio se basó en ediciones inglesas anotadas “y ¡adelante!”. “La desesperación que te provoca el luchar no contra el inglés, sino contra tu propia lengua, te da la fuerza para expresar lo que no es expresable”, dice Zurita, quien no comparte la idea de “reescritura” de Parra. “Lo que nos está diciendo Nicanor es que el poeta que más traducciones registra en la historia es intraducible. Para reescribir a Shakespeare habría que escribir mejor que Shakespeare”, concluye.

En Obras completas, la comedia Mucho ruido y pocas nueces es traducida por el escritor Edmundo Paz Soldán. ¿Cuál es la mayor dificultad para adaptar el inglés isabelino al español? “Hay juegos de palabras casi en cada frase. Shakespeare es un maestro del doble, del triple sentido”, dice Paz Soldán. Y en la misma dirección, César Aira señala: “La traducción de Shakespeare puede ser un ejercicio fascinante, porque prácticamente cada palabra plantea un problema”. El narrador argentino tradujo Cimbelino para editorial Norma en la colección Shakespeare por Escritores aparecida el 2000.

En aquella colección participaron también los chilenos Jaime Collyer (Otelo), Kurt Folch (Las alegres comadres de Windsor), Germán Carrasco (El mercader de Venecia) y Armando Roa Vial, con Macbeth

“Creo que hay que leer y retraducir esas obras, prologarlas con distintos puntos de vista y mantenerlas vivas”, afirma hoy el poeta Germán Carrasco. A su vez, Armando Roa Vial añade: “Hay que hacer más traducciones desde Latinoamérica, que es la cuna de la revitalización poética de nuestro idioma”.

El crítico mexicano Ilan Stavans ha realizado particulares traducciones, como Don Quijote de Cervantes al spanglish (fusión del idioma español e inglés). El propone dos estrategias para abordar a Shakespeare: “Traer al autor al presente a través de una traducción que lo modernice. O regresar a los siglos XVI o XVII en una traducción que recree el español de esa época, que también era la de El Quijote”.

 

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